jeudi 18 février 2010

La voz poética de las etnias indígenas

La voz poética de las etnias indígenas
Los senderos de Vito Apüshana

http://www.letralia.com/222/entrevistas02.htm

Los Wayuu de La Guajira: entre la tradicion y el turismo

Tradicionalmente los wayúu han hecho uso de las playas del Cabo de la Vela para pescar. Desde hace 20 años, notando el creciente interés de algunos turistas por visitar los exóticos parajes, han construido alojamientos y restaurantes para suplir estas demandas, aunque de forma artesanal y desordenada. Pero no han sido los únicos en ver el potencial de estas tierras para convertirse en polo turístico.
El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo también se interesó en el potencial turístico de la zona y creó un programa que se llama Destinos Mágicos, que pretende llevar más turistas a zonas paradisíacas, como la alta Guajira, pero también incluye otras, como Sapzurro, Nuquí y Bahía Solano, en el Chocó, Providencia y Leticia.
En el caso de la alta Guajira, el problema es que las playas no solo están en territorio sagrado, protegidas como resguardo indígena desde 1984, sino que aún no cuentan con infraestructura de agua potable y alcantarillado, ni energía eléctrica, lo que está generando que el uso de plantas eléctricas se esté convirtiendo en un grave problema ambiental.
El creciente interés en la zona está empezando a mostrar sus dientes. Uno de ellos, el más grave por lo pronto, es que una diligencia judicial quiere desalojar a los indígenas, alegando que están invadiendo el espacio público. Pero, según el derecho wayúu, estas tierras les pertenecen ancestralmente y no están dispuestos a ceder su dominio.
Sin embargo, tal como lo afirma Luis Guillermo Plata, ministro de Comercio, Industria y Turismo, "ni la reserva indígena, ni forma de propiedad alguna, se sobrepone al espacio público: las playas siguen siendo de uso público". Para él, contrario a lo que piensa la comunidad, si la playa se despeja, el beneficio para esta será mayor.
El caso de la comunidad wayúu es buen ejemplo de las implicaciones jurídicas que tienen los proyectos turísticos que se desarrollan en escenarios naturales protegidos o que tienen etnias involucradas. "No todos los efectos del turismo son benéficos -asegura Weilder Guerra, investigador del Observatorio del Caribe- y pueden ir desde la caricaturización de las manifestaciones culturales y modificaciones en el paisaje, hasta la mendicidad". Para él, es importante que la comunidad haga parte de los procesos etnoturísticos.
Pero la ausencia de diálogo generó que la idea del desalojo tomara forma, en el caso del Cabo de la Vela. No obstante, gracias a la mediación del abogado indigenista Hernando Muñoz, el cumplimiento de la orden judicial, que estaba planeado para el 12 de abril, fue detenido. "Antes que un problema policivo y de orden público es un tema social", asegura Muñoz, quien explica que el tema empezó hace ocho años cuando la dirección marítima, Dimar, le planteó a la comunidad que las playas pertenecen a la Nación.
Pero el hecho de que no se hubiera cumplido la orden de desalojo no significa que la misma no llegue a cumplirse en un futuro, pues desde mayo de 2006 la Procuraduría Delegada para Asuntos Civiles de Uribia, municipio considerado la capital indígena de Colombia, ordenó a la administración municipal que las familias wayúu desalojaran la playa del Cabo, porque debía recuperarse el espacio público perdido. Y cuando la administración se disponía a darle cumplimiento a la orden, una acción de tutela interpuesta por la comunidad, que mostraba que había sido vulnerado el derecho a la consulta previa y al debido proceso, la obligó a suspender la decisión.Así las cosas, entre ires y venires, acciones populares y manifestaciones, los wayúu se han negado a aceptar la decisión judicial del desalojo, que volvió a coger vuelo en marzo de este año, pues simplemente no se sienten invasores. El proceso está detenido mientras se resuelve qué va a suceder allí.
No obstante, los últimos acontecimientos han llevado a que la comunidad empiece a reconsiderar su postura inicial, pues no quieren quedar fuera del negocio. "A pesar de las muchas diferencias internas de la comunidad, los cuatro clanes de la zona están de acuerdo en que deben trabajar el turismo pero sin grandes empresas en donde pasen a ser sirvientes y botones, ya que quieren ser pequeños empresarios de sus proyectos turísticos", concluye Muñoz.
De cualquier manera es evidente que el tema sigue sin resolver y para que ello ocurra es necesario que quienes decidan ejecutar proyectos turísticos en zonas protegidas deben tener en cuenta a las comunidades si no quieren tener tropiezos jurídicos, sociales y culturales en la materialización de los mismos.
1.000 personas se ven afectadas por la medida de desalojo, que representan unas 33 familias extensas.
UNA COMUNIDAD DIVIDIDA
Los wayúu son la comunidad indígena más grande del país con 500.000 personas. Son férreos defensores de su territorio que consideran sagrado y por eso les resulta tan fundamental la previa consulta a la comunidad sobre cualquier proyecto en la región. Con ellos coexisten dos figuras jurídicas, una de origen occidental y otra de origen wayúu. Esta última maneja los recursos del Sistema General de Participaciones, aspecto que ha generado muchos conflictos al interior de la comunidad. Para la líder Rosa Iguarán, la aparición de las transferencias está transformando el sentido de la autoridad en la comunidad, que si antes era evidente que se debía a los mayores, hoy día han perdido peso frente a quienes controlan los dineros. Esto, entre otras cosas, ha generado división en la comunidad y cambios en las costumbres. Algo tan tradicional como la institución del palabrero, que es quien dirime los conflictos de la comunidad, está modificándose porque algunos reclaman carnetización, armas y salario, algo que ha venido presentándose en la frontera venezolana.

Wieldler Guerra

Las marchantas y los dias

Las marchantas y los dias

El horizonte de las marchantas se extiende desde África a América Latina y en el Caribe de República Dominicana a México y Panamá. En Santiago de los Caballeros tienen incluso su propia plaza y monumento. Los habitantes de la Bogotá colonial y republicana las consideraban iconos de la ciudad. En Riohacha las marchantas wayuu están ligadas indisolublemente a las mañanas. Durante más de cuatro siglos ellas han llegado con la puntualidad del sol a los hogares criollos proveyéndoles de alimentos y calor humano. Las marchantas evocan nuestra infancia. Los ojos de un niño que se extasían viendo la minuciosa ritualidad con que la parda cuchara de calabazo corta con maestría una geométrica porción de leche cuajada. Cada una de estas mujeres itinerantes parece tener un circuito propio en la ciudad, un contrato intercultural tácito que une a su ranchería con ciertas calles y hogares. Las hay también sedentarias que ocupan por años un puesto en el viejo o en el nuevo mercado. Un puesto es solo un lugar en la calle bajo un árbol o un techo en donde escasamente caben sus posaderas y el recipiente en donde nunca faltan los impávidos conejos o los coloridos pescados. Quizás, sus inicios en Riohacha se dieron a principios del siglo XVII con la expansión del ganado entre la población indígena y la carencia de una base agrícola que abasteciese a este centro urbano. Aun en medio de las cruentas guerras hispano guajiras esta dependencia mutua les hacia retornar a la paz. En una ciudad que no tiene fincas y campesinos en sus cercanías las marchantas que vienen de las zonas de pastoreo proveen de carnes, frutas, quesos, leche y granos a la ciudad; las del litoral llevan camarones, pescados frescos y secos así como bivalvos marinos. Otras, cuyo número disminuye, venden carbón o petróleo. Un día, casi de manera imperceptible, la mujer madura que por décadas ha aprovisionado nuestro hogar ya no regresa y es sustituida por su hija o su sobrina. Una generación reemplaza a otra en ciclos implacables y silenciosos.Hace mucho tiempo presencié una conversación entre la dueña de un hogar y su marchanta que descubre un aire de preocupación en su cliente y le aconseja con la solidaridad de quien no padece la presión occidental del tiempo: “No te preocupes, los días, solo son días, ellos simplemente van y vienen, uno tras otro” La llana filosofía de una mujer sencilla trae consuelo a quien la escucha.Años después llegó a mis manos un libro del poeta inglés Philip Larkin (1922 – 1985) que trae un poema titulado Días:
¿Para que son los días?Los días son el lugar donde vivimos.Se acercan, nos despiertan una vez y otra vez. Son para ser felices…¿Donde vivir sino en los días?
Larkin es considerado un poeta magistral y su obra, ampliamente popular, supo sintetizar los aportes de la mejor tradición de la poesía inglesa con los descubrimientos y magias de la vanguardia. Las marchantas no conocen su obra y Larkin acaso jamás oyó mencionar el territorio guajiro. Sin embargo, ambos construyeron sus respectivos universos estéticos y laborales basados en una valoración de la cotidianidad. Si tuviese que pensar en el tipo de funcionarios que desearía para mi región me inspiraría en las marchantas Wayuu: una comunidad modesta, paciente y experimentada de individuos que sirven puntualmente a las demás personas de manera eficiente e impersonal El inglés gozó de un reconocimiento universal, en contraste, las marchantas aun no son visibles para los habitantes de mi ciudad. Ellas no hacen nada importante, solo mantienen funcionando el mundo.

Weildler Guerra

La novelesca historia de Joseph de Brettes

El Vizconde Joseph De Brettes ocupa un lugar especial entre los viajeros franceses que exploraron nuestra región durante el siglo XIX. Sus aportaciones al conocimiento de las tierras del Caribe Colombiano y de los grupos humanos que se encontraban en el no han sido suficientemente conocidas por el publico general ni mucho menos aprovechadas en favor de la geografía, la historia y la etnografía regional.De Brettes nació en Limoges, Francia, en 1861 y su familia era parte de un reconocido tronco de la nobleza de ese país. Desde 1880 es encargado por el gobierno francés de misiones exploratorias en Suramérica que combinaban el interés científico con el potencial aprovechamiento económico de esos descubrimientos. Estas exploraciones las realizó en Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y Venezuela.Entre 1890 y 1896 es contratado por el Estado del Magdalena cuyo Gobernador, Ramón Goenaga, le encomienda examinar la viabilidad de construir un ferrocarril que comunique a Tamalameque con Riohacha siguiendo en parte el curso del Rio Magdalena. De Brettes propone al final dos trayectos férreos: el sugerido por el Gobernador y otro que una a Riohacha con Maracaibo.El aporte de De Brettes va más allá de las empresas económicas y realiza investigaciones arqueológicas en las riberas del Rio Ranchería en 1890. Recorre la Sierra Nevada de Santa Marta y el extremo norte de la península de La Guajira.Sus descripciones sobre estos pueblos indígenas ilustradas con preciosas fotografías fueron publicadas en una revista parisina llamada Tour de Monde cuyos ejemplares pueden consultarse hoy en la Biblioteca de la Academia Colombiana de Historia en Bogotá.Es alentador que en años recientes dos investigadores colombianos se hayan ocupado de su obra: Juan Camilo Niño quien publicó un trabajo llamado Hombres rojos pintados de rojo, observaciones sobre los viajes de Joseph de Brettes al Territorio Chimila en 1895 y 1896 y Diana Carmona, del departamento de Historia de la Universidad de Cartagena, quien efectuó la investigación: Los trabajos del Conde Joseph de Brettes como fuentes para la historia de la Geografía y de la población indígena del Caribe Colombiano (1890-1900) que aún permanece inédita.Al apetecido aristócrata francés no le conquista ninguna de las damas principales de la dirigencia criolla de Santa Marta, Valledupar o Maracaibo. Su interés amoroso apunta a una bella mujer wayuu llamada Josefina Bonivento, conocida popularmente como "La Brugés", a quien solía llevar del brazo por las calles de Riohacha a ver las películas del cine mudo. De esta unión nace, en el delta del Ranchería, en un lugar conocido como "los dos ríos", un niño llamado Juan Bautista.El Vizconde intenta llevar a su mujer y a su hijo a Francia pero los wayuu impiden le marcha de su hermana y solo autorizan el viaje del joven para su educación, Este se hace piloto y es considerado un as de la aviación francesa pues en la primera guerra mundial participó en la destrucción del famoso cañón de Verdún en 1916 y fue condecorado por el gobierno de ese país según lo afirma el historiador venezolano Manuel Matos Romero.En consecuencia, la vida del vizconde y la de su descendiente podrían nutrir una singular novela con un escenario natural anchuroso y un argumento pletórico de vivencias insospechadas.

Wildhler Guerra

mardi 9 février 2010

Los herederos del paramilitarismo en Colombia

El reciente informe de Human Rigths Watch sobre la nueva cara de la violencia en Colombia muestra que la amenaza sobre la población civil que representan los grupos armados que sucedieron al paramilitarismo es cada día más grave y mayor. A cuatro años de la llamada desmovilización paramilitar estas organizaciones violentas se encuentran presentes en 173 municipios y en 24 de los 32 departamentos del país. Según los datos de la Policía Nacional el número de sus miembros llega a 4.000 pero las organizaciones no gubernamentales estiman sus componentes en 10.200. En cualquier caso la cifra es en extremo alarmante y su expansión incuestionable plantea serias dudas sobre la voluntad oficial de contenerlos.Fieles a una bien ganada reputación de apego a la filosofía y a la gramática las autoridades colombianas han rechazado el Informe de Human Rights Watch por razones estrictamente ontológicas y no por la veracidad de los hechos denunciados. Desde los círculos oficiales se denomina a los herederos de aquellos ejércitos privados con la sutil sigla BACRIM: Bandas Criminales Emergentes y se niega con indignación que su naturaleza corresponda a la de grupos paramilitares. Según el Informe hay abrumadoras evidencias de la participación de estas bandas en abusos graves y generalizados contra la población civil como desplazamientos, masacres, ejecuciones, extorsiones y amenazas. Las mismas acciones que perpetraban las AUC cuyos mandos medios son las cabezas de los grupos sucesores. Las diferencias parecerían estar en que las BACRIM carecen de un mando unificado central y se orientan principalmente, pero no exclusivamente, al narcotráfico. Son estas sutilezas ontológicas y no las acciones violentas de dichas bandas las que suelen desvelar a nuestros ministros y generales.La responsabilidad de combatirlas ha recaído sobre el cuerpo de carabineros de la Policía Nacional y no sobre las Fuerzas Militares. Ello ha propiciado el que en algunas regiones del país unos y otros se excusen de enfrentarlos decididamente. Los primeros alegando no disponer de los recursos humanos y materiales para enfrentar a grupos numerosos y bien armados y los segundos por carecer de autorización para ello. Entre tanto el número de acciones violentas contra indígenas, habitantes de comunas, comerciantes, campesinos y sindicalistas sigue en aumento. Un mecanismo al que suele apelar el estado colombiano para eludir su responsabilidad frente a esta dramática situación ha sido denominado por el filósofo Alfredo Gómez Muller como “el relato de los dos demonios”. En este dispositivo narrativo la sociedad colombiana es presentada como víctima exclusiva de dos engendros del mal: la guerrilla y los paramilitares. El estado, justo e inmaculado, ha dedicado incesantes esfuerzos a combatirlos y a proteger a los ciudadanos de sus depravadas acciones. Sin embargo, las declaraciones de los paramilitares detenidos como las más recientes de algunos altos oficiales del ejército sindicados de participar en estos hechos muestran una colaboración cada vez más extendida y cercana entre agentes del estado y las organizaciones armadas paralelas a este. ¿Quien daba o da las directrices para esta colaboración? Solo nos es posible pensar en un poema de Borges llamado Ajedrez: Dios mueve al jugador y este, la pieza/ ¿qué Dios detrás de Dios la trama empieza……?

Weildler Guerra Curvelo

Poder Civil de Riohacha-Guajira Colombia

ORGANIZACIÓN
PODER CIVIL
SALVAGUARDA DE RIOHACHA - Guajira Colombia
009 Riohacha (Süchiimma) 2/02/2010

e-mail: podercivil.salvaguarda.riohacha@gmail.com

blog: podercivilsalvaguardariohacha

En el año del Bicentenario de la Independencia de Colombia, las regiones asumen el gran desafío de dar respuesta a los interrogantes en torno a lo que hemos sido en todo este tiempo, a lo que hemos hecho y hemos dejado de hacer. El país se llena de preguntas como:
¿Qué tanto hemos crecido democráticamente desde 1810?
¿Qué tanto hemos aportado como sociedad civil y desde la diversidad?

El 2.010 nos plantea una máxima tarea: ir hacia la madurez política. 200 años no son pocos cuando las necesidades básicas insatisfechas obtienen el mayor porcentaje en la hora del balance de la democracia en el Departamento de La Guajira y en su ciudad capital.
La Organización Poder Civil-Salvaguarda de Riohacha tiene entre sus prioridades profundizar la reflexión ciudadana, que nos permita redescubrir la relación causa-efecto de nuestra problemática social y replantear, entre todos, las posibilidades de solución.
El resto del mundo espera a Riohacha en su viaje de gobiernos horizontales, transparentes, sostenibles, participativos y humanistas.
Invitamos a nuestros conciudadanos a hacer un alto en el camino, a expresar en coro: ¡Ya basta! ¡No más juegos politiqueros en las campañas electorales! ¡No más a la maquinaria política-económica que nos ha gobernado durante los últimos años!
Respetémonos como ciudadanos, como demócratas.
Exijámonos una política verdadera, rica en ideas y en capacidad de servicio hacia la equidad social… tan ausente en nuestro municipio; así lo reclama, esta población, desde su historia de dolorosos sacrificios y sueños de justicia de sus grandes hijos como José Prudencio Padilla, Luis Antonio “El Negro” Robles y José Manuel Goenaga, entre otros.
El 2.010 es el despertar de la fuerza democrática de la ciudadanía de Riohacha… que debe señalar el camino hacia un gobierno autónomo pluricultural.
El Poder Civil le apuesta a la construcción de un ejercicio político colectivo, incluyente, autocrítico y anticaudillista… el resto del mundo nos espera.


“La reflexión nos permite darle pies y cabeza a la acción” PCSR.

Celebrar o conmemorar?

¿Celebrar o conmemorar?

Articulo publicado en el Tiempo el 12 de octubre 2009.

El 12 de octubre es una fecha de conmemoración para las comunidades nativas de Abya Yala (América), en la cual se plantean reestructuraciones en las relaciones Naciones Indígenas-Estado Nación, Periferia-Centro, Autonomía-Soberanía, en dirección a establecer espacios más horizontales para el diálogo, el cual profundice la descolonización de la base administrativa del desarrollismo imperante. Esto es lo que, en esencia, se proponen las movilizaciones que se organizan masivamente, tanto en Colombia como en el resto de América Latina.
Entre ellas conocemos las movilizaciones de Wallmapu, de los mapuches (en Santiago de Chile); de la Wiphala (de los quechuas o kichuas y aimaras de Bolivia, Perú y Ecuador); del Nunca más (de las naciones indígenas mexicanas); del Abya Yala, de las naciones indígenas del Ecuador (Conaie); del Día de la resistencia indígena, de los grupos indígenas bolivarianos de Venezuela, y, en Colombia, de la Minga de los pueblos (de las naciones Nasa y Guambia, en el departamento del Cauca) y la llamada Ruta del sombrero wayú y la palabra, caminata que se realiza a lo largo de la carretera Riohacha-Maicao (departamento de La Guajira).
Por otro lado, el 12 de octubre es visto como celebración en los sistemas político-administrativos de los países hispanoamericanos y en los Estados Unidos. En España es declarado, desde 1987, Día Fiesta Nacional de España (Celebración de la Hispanidad), y en los Estados Unidos se celebra como el Columbus Day (Día de Colón). Uruguay lo llama Día de las Américas, Chile, Día del descubrimiento de los dos mundos, Colombia y el resto de los Países latinoamericanos, Día de la raza.
Ningún día suscita mayor discrepancia (en nuestro continente) en su nominación que el 12 de octubre. Es el día-principio de la verdadera Modernidad, exclaman unos; es el día que bautiza la mayor invasión y el mayor genocidio, en nombre del Rey y la Cruz, en toda la historia de la humanidad, gritan otros. Es el día del reencuentro de la diáspora humana, celebran en Europa; es el día-apertura en donde el hombre europeo se avergüenza de sí mismo y se expía en los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en 1789 (Revolución Francesa). Hoy, cinco siglos después, se describe como un día-espejo en el que se reflejan todas las señales particulares que nos han marcado en estos 517 años del 'Encuentro de desencuentros'. Día espejo-roto que desfigura el rostro múltiple que somos, día espejo-ahumado que perfila nuestra negada silueta paisaje, día espejo-de-agua que nos invita a sumergirnos en las profundidades temidas y vedadas de nuestro potencial.
Desde el hábitat nativo vemos el 12 de octubre como la cita del tiempo para reconocernos provenientes de una ruta milenaria propia y singular, en donde asumimos el planeta Tierra como Madre Principal (útero interactivo con el universo)... y todo ello muchísimo antes de la teoría de Gaia, de J. Lovelock; en donde nos asumimos como hermanos menores de los animales y las plantas, como último eslabón de la cadena de seres vivos del mundo, muchísimo antes de la teoría de la Evolución de las especies, de Ch. Darwin.
Cada 12 de octubre debemos celebrar la antigüedad de nuestros pueblos nativos, de sus 30.000 años de presencia en Abya Yala, aproximadamente (según estudios de sedimentos en Monteverde, Chile), de la contemporaneidad del Cro-Magnon y sus nacientes culturas en cada continente; celebrar que nuestras creaciones de aldeas y cerámicas, como la Valdivia, de Ecuador, fueron simultáneas con las de Babilonia, y el esplendor de los Aqueos en Creta fue en tiempos del auge de la cultura Tiawanaco, de Bolivia. Así mismo debemos conmemorar, más allá del llamado a un juicio de responsabilidades, el hecho de que somos coautores de la lengua de Castilla (apenas en ciernes en el siglo XV), ya que fue en nuestro continente en el cual floreció la lengua castellana, bebedora del asombro y de la magia de las lenguas indígenas y africanas: "levita mi nagual entre la milpa".
Se espera que estas movilizaciones sean un envolvente llamamiento a la autorreflexión y a la acción corresponsable frente a los Derechos y Deberes fundamentales; nunca más la sumisión entre nosotros... la descolonización no tiene reversa... la gran diáspora humana se reencuentra desde la autonomía integral de los pueblos indígenas de Abya Yala, que así merecido sea.
* Escritoramerindia@hotmail.com
Miguelángel López-Hernández (Vito Apüshana) *