PARALELISMO
LA ARAUCANA, Siglo XXI (Tercera Versión).
LA ARAUCANA, Siglo XXI (Tercera Versión).
(Paralelismo entre los sucesos narrados en el Poema de Alonso de Ercilla en la segunda mitad del Siglo XVI, entre Españoles y Araucanos, y los sucesos actuales del Siglo XXI, entre los Mapuches y las Instancias del Gobierno Chileno y las Empresas Transnacionales).
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“… y aunque vuestra aventura agora crezca,
No durará gran tiempo, porque os digo,
que como a los demás el duro hado
os tiene su descuento aparejado”.
(La Araucana II Parte)
Hoy, en el octavo año del tercer milenio de la era cristiana, vivimos la tercera versión de la Obra de Alonso de Ercilla, La Araucana (Poema épico publicado en tres partes, en 1.569, 1.578 y 1.589) sobre la guerra acaecida en el sur de Chile a mediados del siglo XVI (a partir de 1.544 principalmente); en la cual se disputaba el control de toda el área austral entre la Corona española y el pueblo de allí nativo, denominado por los europeos con el nombre de Araucanos.
Posteriormente, a finales del Siglo XIX (detenidamente entre 1.880 y 1.883), se presentó otra confrontación bélica alrededor de la soberanía y el derecho colectivo del territorio al sur del río Bío Bío entre el Estado Chileno y el pueblo nativo de la Araucanía – que llamaron Pacificación de la Araucanía y con más de 10. 000 muertos en las huestes originarias-.
Cuatrocientos sesenta y cuatro años después del primer escenario de guerra (versión Imperio) y ciento veinticinco años después del término del segundo escenario de guerra (versión República); regresa el fantasma de la intolerancia atávica por parte de los representantes de la superestructura del Estado occidentalista (ya sea Imperio o República), que no soporta la idea de otro concepto de nación dentro de su territorio soberano y visiblemente acompañados de grandes grupos de poder económicos, denominados empresas transnacionales.
En esta ocasión se presentan dos diferencias de forma; pero no de contenido respecto a las anteriores guerras:
1) A los nativos no se les reconocen como araucanos, sino como Mapuches (Gente de la Tierra), siempre lo han sido; Caupolicán y su gente hablaban el Mapuzungun o el Mapuchezüngun.
2) Se ha evidenciado el móvil principal por parte de los occidentales: Interés Económico. En el pasado también lo fue, sólo que estaba encubierto con los ideales de DIOS y EL REY y en nombre de la DEMOCRACIA CHILENA que defiende el interés general por encima del interés particular.
En cualquiera de los casos, nunca ha variado el fin que origina el conflicto: La Tierra. Representada por una región extensa que agrupa cuatro divisiones regionales de las quince que conforman la estructura político-administrativa de Chile; aproximadamente unos 125. 924, 3 km2, desde el sur del río Bío Bío (VIII Región) hasta los límites de Puerto Montt (X Región); caracterizada por un clima templado y húmedo, con las estaciones típicas del cono sur y fuente abundante de agua, con torrentes navegables y ricos en pesca como el mencionado Bío Bío, el río Itata, el Cautín, el Toltén, el Valdivia, el Imperial… ; así como de fértiles suelos en donde se levantan magníficos bosques de árboles nativos como el emblemático Pehuén (Araucaria), el Coigüe, el Canelo, el Ulmo, el Lleuque, el Maqui… y de flores endémicas como la flor Copihue y la flor de Chilco; es esta tierra blanco constante del sistema eficaz y feroz del capital económico del mundo.
“… que el peligro en la guerra es el que honra,
Y el que vence sin él, vence sin honra”.
(La Araucana. III Parte)
Recordando las presencias de los nobles guerreros defensores de la tierra, en la Guerra de Arauco, en el siglo XVI, como Caupolicán, Lautaro, Tucapel, Rengo, Galvarino, Ongolmo, Elicura, Lincoya… y los consejeros Colocolo y Peteguelén… o como el Lonko Quilapán, en el siglo XIX; así, también, hoy se hacen presentes nuevos guerreros con nuevas herramientas de combate, como lo son la palabra escrita, el arte, la protesta colectiva, las huelgas de hambre, las marchas, las demandas en los tribunales, los foros y los Encuentros Interculturales en donde plantan los principios indeclinables del ser Mapuche:
-La Sacralidad de la Tierra - El Control de la Cultura - La Autodeterminación como Pueblo.
En este contexto del conflicto se presenta una novedad fundamental, que de alguna forma empareja las fuerzas en conflicto: La Solidaridad de otras naciones indígenas del mundo y de Grupos Civiles Organizados que acompañan a los Mapuches de manera incondicional.
No están ni estarán solos… y los tribunales internacionales en defensa de los Derechos Humanos viven atentos y prestos a interceder a favor de la autodeterminación de los pueblos, en contra del poder del más fuerte.
“No pienses que aunque muera aquí a tus manos
ha de faltar cabeza en el Estado, / que luego habrá otros mil Caupolicanos,
más como yo ninguno desdichado; / y pues conoces ya a los araucanos/
Que dellos soy el mínimo soldado-,
tentar nueva fortuna error sería, / yendo tan cuesta abajo ya la mía.”
(La Araucana. III Parte)
He aquí a los actuales guerreros, herederos de aquellos Lonkos y Toquis, las criaturas humanas de Ngunechem; hoy se llaman Aucán Huilcamán; Juana Calfunao Paillalef; Antonio Cadin Huentelao; Elicura Chihuailaf; Jaime Marileo; Leonel Lienlaf; Jaime Huenún; José Millalén; María Teresa Panchillo; Marcial Colín; Lorena Lemunguier; Lorenzo Aillapán; Víctor Cifuentes; Carlos Gaminao; Sofía Painequeo… entre muchos, ya un millón de Gente de la Tierra urbanos y rurales.
Y entran, cada uno de ellos, al centro de la batalla entregando su corazón a la causa de la lucha por la autonomía y a la defensa de sus derechos colectivos.
“En esta noche limpia/ esconde sus emociones/ la luna.
Me mira/detrás de la plata fría/
Porque recién he sacado mi palabra/ para que entre mi espíritu.
Plata y colores de tierra/protegen mi corazón, mi alma
Así estoy de pie/para ver el rostro de la noche profunda
Donde se miraron los antiguos guerreros.
En esta tierra raíz, / en esta media noche/ donde mis pies reposan
Grandes jefes, / ustedes que duermen en la tierra de arriba,
eleven mi corazón y mis sueños, / porque frente a sus esteros estoy cantando.
Esteros/ en que revivirá mi espíritu/ para mirar como los pájaros/ esta tierra
Y los animales/ recorrerán mi camino.
En esta media noche/ tendré tres corazones, / estoy diciendo ya,
Grandes jefes de la pampa de arriba.”
(LEONEL LIENLAF)
Son estas armas invisibles las de mayor alcance en este nuevo escenario de lucha, armas letales, como bien lo expresa Leonel “… para ver el rostro de la noche profunda… donde se miraron los antiguos guerreros”, y visibilizar así el conflicto, en donde la soberbia neoliberal desdeña el poderío del lenguaje simbólico del arte y la poesía; para muy a su pesar:
“La poesía no sirve para nada, me dicen
Y en el bosque los árboles se acarician/ con sus raíces azules/
Y agitan sus ramas al aire, saludando con pájaros la Cruz del Sur.
La poesía es el hondo susurro de los asesinados/ el rumor de hojas en el otoño/
La tristeza por el muchacho que conserva la lengua, pero ha perdido el alma/
La poesía, la poesía, es un gesto, el paisaje/ tus ojos y mis ojos muchacha/
Oídos Corazón, la misma música/
Y no digo más, porque nadie encontrará/ la llave que nadie ha perdido/
Y poesía es el canto de mis antepasados/ el día de invierno que arde y apaga/
Esta melancolía tan personal.”
(ELICURA CHIHUAILAF)
Este Elicura, a diferencia del Elicura guerrero del Siglo XVI compañero de Caupolicán y de Lautaro, utiliza el arma de la Palabra, la Palabra-Canto que proviene de las placas tectónicas de su fértil tierra… y con estas herramientas ya no es necesario tomar la Adarga, la Maza o las Flechas de hace 450 años ni tomar las escopetas y ni las lanzas del siglo XIX; para llegar hasta la raíz de la confrontación y utilizar su sustancia como escudo:
“… No sabíamos de Virgen ni de Cristo, padrecito, / ni del Dios en las Alturas.
Jugábamos tirándonos estiércol de caballo en los potreros;
Robábamos panales a los ulmos y a los moscos, / y pinatras a los hualles de la pampa;
Mirábamos desnudas bañarse a las hermanas / con manojos de quillay en el arroyo.
Malo era. / Sí/. Por eso vino envidia y litigio y carabina,
Por eso se volvieron lobos los venados y los peces. / Malo era, paisanito, malo era.
Comíamos caliente el crudo corazón de un cordero/ en el lepún;
Rezábamos huilliche al ramo de laurel/ junto a la machi,
Matábamos con fuego al que mete huecuve/ contra el cuerpo y contra el alma.
¡Brujo diablo, anda vete! Decíamos escupiendo, / y el bosque más espeso
escondía a la lechuza/ Malo era, malo era.
No sabía vivir el natural antes amigo, no/ sabía.
Las mujeres se preñaban en lo oscuro y en lo claro,
Y los hijos se criaban a la buena/ de los bosques y los ríos.
Así era, mamita, así fue:
las estrellas dejaron de alumbrarnos/ la sangre de repente,
y tuvimos que ocultarnos como zorros/ en montañas y barrancos.”
(JAIME HUENÚN)
Aquí están las armas de hoy contra el olvido, la Palabra con su espuma hirviente circulando en cada predio amenazado y ya cercenado, la Palabra ebulliciente y memoriosa de los siglos cultivados; recordándonos que aún sigue la vida de pie y alada, en el sur de Chile, reclamando su celebración.
“Tú abriendo surcos en la tierra
Yo versos en la poesía
A dos yuntas el levante.”
(MARÍA TERESA PANCHILLO)
Ellos los sabedores del pálpito de la tierra… los traductores del sentir de los Volcanes… los que dialogan con los latidos de las montañas de fuego y nieve… los intérpretes de los bosques de espesa policromía… los meditadores de los lagos profundos de peces y espantos, engendradores de fábulas… ellos, los mapuches, los que ofrendan los ruegos del Guillatún no sólo a la fertilidad del terruño sino, también, a la respiración de la gran Madre Tierra del Mundo.
Nuevos guerreros y guerreras como los jóvenes inmolados Alex Lemún y Matías Catrileo, como la activista Patricia Troncoso (que recuerda la frase de Fresia a Caupolicán: “¿No sabes que una breve muerte honrada hace inmortal la vida y gloriosa?”); que permiten extender el músculo multiplicador de la vida… la altivez del pueblo mapuche agiganta el proceso de demolición corpuscular que exige la descolonización mental de la América Latina… hacia el desmontaje del karma del colonialismo.
Desde el sur se orienta el norte… y la nación Mapuche asume su camino propio haciendo de su vulnerabilidad altar de su fortaleza. Canto y Sueño elevado hacia el Rehuen sagrado y de allí se extiende la mapuchecidad que arraiga el corazón alargado de Chile.
“Allí las limpias armas relucían
más que el claro cristal de sol tocado
cubiertas de altas plumas las celadas
verdes, azules, blancas, encarnadas”.
(La Araucana. I Parte)
Allí, las transnacionales variopintas, con su caballería de banqueros e inversores… y sus juegos pirotécnicos en los medios de comunicación como blindaje protector de la nueva joya de la Corona: La Modernidad del Confort Ilímite de Occidente. (M.C.I.O.). (1) Megaproyectos Inconsultos.
Aquí, las comunidades nativas, con su vanguardia de la pertenencia, con sus escudos de Guillatún hacia la salud de los bosques… de los esteros y de las chacras parturientas. (2) Marichiweu.
Allí, el aparato del Estado, con sus cuadriculadas armas constitucionales y normativas sobre lo universal… y sus recursos intimidatorios de la Ley y el Orden carabineros, con sus fríos Planes de Desarrollo elaborados lejos del fogón de las rucas.
Aquí, los grupos de solidaridad internacional, con su trenzado humano global, lleno de cantos y rogativas, y de demandas e interpretaciones en torno al derecho del poblamiento ancestral de la tierra. (3) Convenio 169 de la OIT.
Y como vees en forma verdaderade la tierra la gran circunferencia,pudieras entender, si tiempo hubiera,de los celestes cuerpos la excelencia,la máquina y concierto de la esfera,la virtud de los astros y influencia,varias revoluciones, movimientoslos cursos naturales y violentos.
(La Araucana. II Parte)
De aquellos anuncios de Derechos y Deberes escondidos en los versos épicos de Ercilla, la Constitución Política de Chile los contempla y los abriga (4); pero no logra configurar la Ley Indígena, en su práctica, estos Derechos bien ganados de su pueblo originario (5), a ello lo sobrepasa toda una muy comentada soberbia de la Ilustración, que manifiestan dirigentes con tanta formación de ciencia y arte de Occidente; pero no le alcanzan para entender la dimensión humana contenida en las diferencias y, mucho menos, sopesar su implícita riqueza. ¿Acaso ya está perdida la índole de Occidente, en el propósito de entregar valor humano de quién humano se jacta de ser en sumo cultivado y siempre en primera fila en los aconteceres del Universo?… así lo viene pregonando y jactándose en extremos desbordados el Hombre de origen caucásico, católico y capitalista, promocionado como el verdadero ideal trinitario. ¿Es este el modelo a seguir por nuestros pueblos latinoamericanos?
¿A qué altura llegará el Gobierno de M. Bachelet frente a tan poderoso desafío del espíritu evolucionado, que exige construcción de una Nación de naciones desde lo multiétnico y Pluricultural?
¿O aún está muy pichón el pájaro – socialista (6) - que anunciará el tan esperado Nuevo Amanecer de Chile?
La Araucana no ha terminado de escribirse y cientos de miles de Caupolicanos están enteros para continuar en el fragor de esta disputa por la tierra… y más allá de la Frontera otros cientos de miles de Lautaros y Galvarinos nos sumamos a favor del señorío de los mapuches, a favor de la permanencia de esta mirada originaria del mundo; imprescindible al profundo vuelo del espíritu humano.
MIGUELÁNGEL LOPEZ-HERNANDEZ (Vito Apüshana).
Escritor de la Cultura Wayuu. Colombia. amerindia@hotmail.com
RESEÑAS
(1) Ejemplos de estos Megaproyectos que atentan contra los derechos territoriales, ambientales, culturales y económicos de nuestro pueblo, que han sido decididos sin ninguna consulta de la población del País Mapuche, son: el Aeropuerto Internacional de Temuko, el Ducto de Celulosa Arauco en Mewin y construcción de Represas en zona de Pangipülli.
(2) “La lucha no es hoy ni de mañana, la lucha es hasta que el mundo sea mundo”. MARICHIWEU.
(3) Ratificación del Convenio 169 de la OIT, por parte del Gobierno de Chile, y exigencia de su aplicación sin declaración interpretativa.
(4) CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE CHILE
Artículo 1°.
“- Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos.
La familia es el núcleo fundamental de la sociedad.
El Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los cuales se organiza y
estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía para cumplir sus
propios fines específicos.
El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe
contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la
comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y
garantías que esta Constitución establece.
Es deber del Estado resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y a la
familia, propender al fortalecimiento de ésta, promover la integración armónica de todos los sectores de la
Nación y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional.”
(5) L EY Nº 19.253 LEY INDÍGENA DE 1993
Artículo 1°.
“- El Estado reconoce que los indígenas de Chile son los descendientes de las agrupaciones, humanas que
existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas
y culturales propias siendo para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura.
El Estado reconoce como principales etnias indígenas de Chile a: la Mapuche, Aimará Rapa Nui o
Pascuences, la de las comunidades Atacameñas Quechuas y Collas del norte del país las comunidades
Kawashkar o Alacalufe y Yamana o Yagan de los canales australes. El Estado valora su existencia
por ser parte esencial de las raíces de la Nación chilena, así como su integridad y desarrollo, de
acuerdo a sus costumbres y valores. Es deber de la sociedad en general y del Estado en
particular, a través de sus instituciones respetar, proteger y promover el desarrollo de los indígenas,
sus culturas, familias y comunidades, adoptando las medidas adecuadas para tales fines y proteger las
tierras indígenas, velar por su adecuada explotación, por su equilibrio ecológico y propender a su
ampliación.”
(6) PRINCIPIOS DEL PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE (Fragmentos):
“- La unidad del socialismo y la democracia se funda en la permanente y suprema aspiración a lograr la
igualdad y la libertad de todos los seres humanos, considerando ilegítimo sacrificar una en función
de la otra.”
“- El Partido Socialista de Chile, en consecuencia, concibe la efectiva posibilidad histórica de la transformación
del sistema capitalista vigente en tanto el proyecto socialista sea encarnado, asumido y respaldado por una
amplia mayoría nacional, y no como la imposición de grupos minoritarios que pretenden arrogarse la
potestad y la representación de la soberanía popular.”
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