De: MIGUELÁNGEL LÓPEZ HERNÁNDEZ (VITO APÜSHANA)
Articulo publicado en El Universal : http://www.eluniversal.com.co/noticias/20081019/spl_dom_la_guajira_como_la_candira_erendira.html
(Paralelismo de la realidad del Departamento de La Guajira con la Trama del Cuento de Gabriel García Márquez)
En el año de 1972 se publicó, por primera vez, el cuento La Increíble y Triste Historia de la Cándida Eréndira y de su Abuela Desalmada.1, del escritor colombiano Gabriel García Márquez. La trama gira alrededor de la prostitución de una adolescente (Eréndira) bajo el mandato de su abuela, recorriendo los rincones polvorientos de la Alta Guajira; la causa de ello es el desastre ocasionado por un descuido de la joven Eréndira, que terminó por destruir la mansión y todo el patrimonio de la Abuela: …”no te alcanzará la vida para pagarme este percance”2, es la frase central del relato que motivó a la abuela a diseñar el plan que, según sus cálculos, la llevaría a recuperarse de la ruina; era este la venta de la virginidad y la posterior prostitución de su nieta Eréndira.
Es aquí donde propongo la reflexión a través del símil entre la trama del cuento garciamarquiano y los sucesos actuales de La Guajira, tanto como Departamento (lo Político-Administrativo) como península (lo Geográfico) y lo cultural (sus valores, tradiciones, usos y costumbres). Un análisis que pretende señalar que La Guajira vive hoy un proceso relacional de Región-País de compra-venta y colonización, que llamo, lejos de cualquier eufemismo, una Relación Direccionada que funciona con una base-plataforma de estructura neocolonial; es decir, a partir del diseño, la dirección y la proyección que la Metrópolis concreta, en una serie de finos hilos conductores que logran convertir en escudero defensor al que será secundario o terciario en el proyecto. Pero, dos son las razones principales que me llevan a pensar en dicha aseveración: 1° La concepción y promoción de un Proyecto Geopolítico que ha sido concebido por los Grandes Capitales (Lema: “La Guajira: su ubicación, su superficie y su subsuelo valen oro”) y 2° La toma de las grandes decisiones sobre el destino de La Guajira se realizan lejos de ella.
Nos encontramos, entonces, viviendo un período de difícil tránsito en donde la consigna que refleja el avance de la Democracia enuncia: “Negociar es Progresar”.
I
“Habían transcurrido seis meses desde el incendio cuando la Abuela pudo tener una visión entera del negocio – Si las cosas siguen así- le dijo a Eréndira- me habrás pagado la deuda dentro de ocho años, siete meses y once días”.3
En este símil el papel de la Abuela representa el Estado. La Abuela organiza un Festival del Amor, que consiste en ofrecer el cuerpo juvenil a buen precio. Pero, Eréndira se distingue y se diferencia de las prostitutas por su belleza única, por su cuerpo vigoroso (que proporciona “energía rejuvenecedora” a quien lo toma), y porque no ejerce esa profesión como tal sino como una experiencia extra-ordinaria dentro de un período muy especial (un período que lo fija y define la Abuela hasta cumplir con la deuda que ella misma ha tasado).
Este período lo reconocemos como la Erendización de La Guajira, y se caracteriza por estar, nuestra tierra, bajo el mandato de un autoritarismo del capital: ser cabeza de playa de una “Democracia de Negocios” que exige obediencia sumisa y una actitud de agradecimiento perenne por la asistencia prestada. En dicho contexto, el Período de Erendización, de acuerdo a la contingencia de los días y al comportamiento del mercado, puede alargarse hasta la consumición del objeto o hasta el control absoluto del entorno productor del objeto. Es aquí donde sentimos a La Guajira como tierra-objeto; entendiendo por tierra-objeto aquella que es vista y asumida, principalmente, como fuente de ganancias económicas, cuyo centro se desplaza del equilibrio espiritual del Hombre, como principal referencia, hacia el crecimiento material de los negocios por encima de todo obstáculo posible. Es decir, aquí no interesa la inspiración social para la solución de las dificultades sino el beneficio económico a través de la solución de las dificultades.
Pero Eréndira es una Oulakülü (la soñadora por vocación en la cultura wayuu), es hablante del lenguaje onírico: premoniza, visiona, traduce… le teme a la imagen del pavo real en una hamaca blanca, le teme al viento en torbellino, alocado y frío, que es el viento de sus desgracias… y allí, en la intimidad de sus temores, conoce y enfrenta a las contradicciones de su propia naturaleza… allí toma las fuerzas de sus flaquezas que terminarán impulsándola hacia nuevos caminos en donde reinventarse, en donde alejarse de la frase de su tortura: …“Tengo vidrio molido en los huesos”.4
Así mismo, La Guajira debe inclinarse hacia su intimidad, reconocer sus múltiples rostros en los espejos de agua de su sed añosa…y recorrer el camino trazado por las huellas de su propio andar… y reinventarse… y alejarse de este camino diseñado por otros, y desde otras latitudes, que ahora recorre casi insomne y automática.
Paulatinamente, se fue ingresando a un proceso de Colombianización (como una invitación a mirar lejos de uno mismo) que le representó a La Guajira alejarse de su vocación libertaria, así como abjurar de su origen (no volver a su cuna Caribe), y la adopción de una indumentaria ajena y confeccionada con medidas estándares que ocultaban sus bellas y únicas formas. En esta línea concretamos que no es posible una colombianidad entre nosotros sin antes revestirnos de nuestra guajiridad.
II
“El prestigio de tu Casa volará de boca en boca desde el cordón de las Antillas hasta los reinos de Holanda – decía la Abuela -. Y ha de ser más importante que la Casa Presidencial, porque en ella se discutirán los asuntos del gobierno y se arreglará el destino de la Nación”. *
Así sugestiona la Abuela a Eréndira, frente al olor de los buenos vientos… y la comparación no se hace esperar con los discursos de los aúlicos de hoy:
“El Futuro de La Guajira no puede ser más promisorio:
capitalización de las Regalías, represas para Distritos de Riego,
puertos Multipropósitos, numerosas hectáreas para la Camaricultura,
numerosas hectáreas para parques Eólicos, numerosas hectáreas para el Turismo tipo All-Inclusive Resort, nuevas explotaciones de minerales: Barita, Titanio, Plomo, Cobre, Caolín…
y, así como es inagotable tu manantial de riqueza, así será tu prestigio de pueblo generoso y agradecido”.
La Guajira, tierra pródiga y bendecida por la naturaleza, entregada a la explotación sin fin… requerida, siempre, de la intervención externa; en gran parte, por el ferroso cliché del positivismo decimonónico que conduce a la simplista deducción de que a mayor porcentaje de naturaleza virgen, menor desarrollo humano y social, lo que obliga a tomar decisiones de transformación de la naturaleza por la mano civilizada del Hombre. Y es este pensamiento lo que nos ha llevado a convencernos de que en La Guajira está todo por hacer.
¿Pero qué es todo por hacer?
¿Acaso los 510 años de interculturalidad no han arrojado ninguna clase de construcción tanto espiritual como material?
¿Acaso no se cuenta con ningún tipo de fortalezas para dirigir soberanamente su destino?
¿Acaso se piensa en La Guajira más allá de ser fuente de explotación económica y punta de lanza geopolítica... lejos de los estereotipos conceptuales que hacen carrera entre el mito y las leyendas?:
- Rica en recursos Naturales, pero con una población pobre en entendimiento.
-Espacio Estratégico que requiere de Estrategias de Dominio.
-Tierra de exóticas culturas, cuya autodeterminación dificulta el tránsito a la civilización.
III
La Guajira debe concentrar sus esfuerzos frente a los rasgos de su propio rostro… entender si está ahora pagando una deuda histórica al Estado… ¿una deuda histórica por ser vocacionalmente Caribe, por ser sagradamente indígena? Sin duda, hay en esta asunción un reconocimiento al peso y a la levedad del legado. Legado que enraíza y empluma… nos pinta el paisaje en el rostro y nos da la opción de volar a otros aires. Como la configuración de la Península: cruce de caminos para arribar y partir; pero, ante todo, para llegar, reconocer y sembrar. El Iisho (Pájaro Cardenal Guajiro) y el Tokoko (El Flamenco Rosado) lo representan muy bien:
El Iisho: nativo, endémico: tomó su color rojo de la sangre derramada de Wolunka (la primera madre de los Wayuu). Canta y vuela, con dominio de sus derechos, a lo largo y ancho de su territorio. Abre y cierra el día. Su belleza es consubstancial a la belleza de su entorno.
El Tokoko: llega, anida, viaja y regresa. Habita las orillas… y sus aguas superficiales. Agrega belleza a la belleza del lugar… y respeto sumo. Se interna en el paisaje… y pide ser parte de él. Lo logra. Cuando se ausenta se le extraña; cuando regresa sentimos cerrar un ciclo… y entendemos, entonces, el círculo de ser raíces y alas.
Tradición y modernidad, preservación e innovación.
He aquí la sustancia de La Guajira.
¿Cómo, entonces, no llegar más allá de lo sobreentendido?
¿Cómo responder a esta confusión de caminos salvadores, que hoy se nos presentan? ¿Cómo responder a estas recetas-panaceas, que nos ofrecen la Abuela-Estado y la Abuela-Grupos Económicos (Panacea T.L.C. ––Panacea Privatización y Militarización Multilateral del Territorio)?
Conducimos (o creemos conducir) un tren que, en lugar de debates y relevos, se maneja con asaltos y defenestraciones*. La Abuela dictando la venta de Eréndira, por encima de la rebeldía callada de la joven; pero temiendo su mayoría de edad y… la posibilidad de que tomara un sendero propio. La Guajira-Eréndira reclamando un alto en el camino desde el que debe conducirse hacia un proceso de autocuestionamiento y de autolegislación; es decir, hacia un reconocimiento integral de sí misma, un reconocimiento de su voluntad de poder por sí misma, porque, tal y como lo expresa el sociólogo Ulrich Beck, “Sólo y únicamente la Autolegislación y el Autocuestionamiento, tomados como una unidad, nos abren y fortalecen para las exigencias de la vida internacional”. Así, lejos de todo temor y cerca de su propia vergüenza, La Guajira debe des-Erendizarse, enrutarse nuevamente hacia el camino de una autodeterminación que le permita potencializar la autonomía integral de sus resguardos; reconducir con equidad las ganancias de sus recursos… ser franca entre el disenso y el consenso, en donde palpita el corazón del verdadero debate. ”
Wopulu’un Wakuwa’ipa. **.
1 Nuestra referencia es la primera edición colombiana de la Editorial La Oveja Negra. Bogotá. 1978.
2 Op. Cit. pág. 89. 3 Op. Cit. pág. 97. 4 Op. Cit. pág. 98
*Defenestrar: Acción de tirar o lanzar de la ventana a alguien.
** En Wayuunaiki, su traducción al español se aproxima a: “Por el camino de Nuestra Manera de Ser.”
amerindia@hotmail.com
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